May 31
Precipitan frías y sin titubeos las gotas que mejor no palpes, tanto hielan las promesas rotas de los Pirineos como de los Alpes. Dura en la mañana, húmeda en la tarde, así funde el manto que cubre la cumbre el astro que en mi pecho arde. Quizás sea sal esta arrogancia, que puede y no quiere mezclar con tu fragancia una pasión que no procede. No hay vuelta de hoja, es una absurda paradoja que en la primavera, que no nevó apenas, los copos llevaran cadenas.