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23 avril

Esta es la tuya.

   Porque después de todo no matan las espinas. Porque si en vez de esta fuese una de verdad quizás ya no podrías decir quien te la envía. Porque en feria quería mezclarla entre claveles. Porque no me gusta que se mustien las sonrisas. Porque robarlas de una plaza sin ti no tiene gracia. Porque me da la gana. Porque no sé, ni puedo, fingirme indiferente. Porque sigo creyendo en los dragones. Y porque nunca te besé lo suficiente.

Esta es la mía.

   Para darte las gracias por escrito ahora que la voz parece que enmudece. Para revisar nuestro álbum de recuerdos y volver a dedicarte una sonrisa. Para dejar de reeditar un prólogo que siempre resultó confuso. Para subrayar solo lo extraordinario. Para dejar de leer lo que no existe entrelíneas. Para borrar definitivamente alguna nota desafinada a pie de página. Para desdoblar esquinas. Para poner punto y aparte, pero no final. Para darte un beso. Para pasar página y dar un salto desde la táctica hasta la estrategia. Y para quedarme sobretodo y como siempre, solo con lo bueno.
21 avril

Sverige! (VOL.I)

   ¿¡Venga a que no!? Y así empezó el viaje. Dos días antes de embarcar reservábamos el vuelo, y a solo 24 horas de salir ni siquiera sabíamos aún si pasaríamos la primera noche en un portal sueco. Pero estuvimos de suerte, o no... , y conseguimos una micro-habitación con cama auxiliar en un pequeño hotel justo al lado de T-Centralen. Al llegar allí descubrimos que en realidad se trataba de un zulo sin ventanas de unos 4 metros cuadrados dónde había que moverse por turnos para no rozarse. Decidimos 'in situ' que Capi dormiría en una cama desplegable que quedaba suspendida a 1,20m del suelo, con el único soporte de un avanzado a la par que complejo mecanismo compuesto a base de alambre escandinavo del calibre 8 que la amarraba a la pared. Aunque a primera vista no lo pareciese, el riesgo ante un hipotético colapso era compartido. Tal y cómo estaban dispuestos los camastros antes de que él pudiese abrirse la cabeza contra el suelo a mi me hubiese destrozado las canillas. Mi cama estaba semi enterrada debajo de la suya, formando una especie de "L", o litera espatarrada, y encajada como una pieza de Tetris entre las paredes, un escritorio, y una butaca que parecía sacada del rastro. El caso es que con las ansias ni siquiera deshicimos las maletas, bueno también porque no había armario, y nos dispusimos rápidamente a hacer las primeras incursiones. Lo bueno de las limitaciones de nuestra alcoba es que no invitaba al sedentarismo, así que pronto establecimos nuestro 'cuartel general' en un pub irlandés que estaba a solo dos calles. El Laughing Duck, allí siempre después de la segunda jarra nos parecía que la camarera nos lanzabas miradas lascivas acompañadas de una sonrisita provocadora. Cada jarra de unos 2 litros de cerveza nos salía por 124 coronas, lo que al cambio no nos pareció excesivamente caro. Alternábamos los viajes al lavabo con discusiones sobre trabajo, política y la legitimidad de la manipulación genética. Esto último en vista de las suecas clonadas que paseaban por la calle y por el mismo bar. Llegó un punto en que dudábamos de si era la misma que no paraba quieta, yo creo que con un par de cervezas más hubiésemos empezado a saludarlas a todas.
5 avril

Costalero.

   Camino en procesión sobre su vientre de canela y clavo, mientras me quito a cara descubierta otro que me cose a una cruz que no profeso. En mi costal la virgen de las dudas, con sus buenos recuerdos, sus besos, y sonrisas que hubiesen persuadido al mismo Judas. Ni capirote ni corona de espinas, peor es el casado que redime su calvario en las esquinas. Yo vuelvo a confesarte despojado que no se desfilar de penitente, que hay pieles que se funden en mis manos como cera caliente. Soy Fénix, soy tenaz, soy persistente, igual que el tallo que rebrota de mi cruz de mártir insurgente. En la pasión, que es guerra y es amor, vale de todo. Si juego con la muerte quizás es por que aún creo en el milagro de la resurrección.
3 avril

El cielo está boca abajo.

   Tenemos una bóveda, traslúcida desde el espacio por su anverso, para que los satélites puedan retratar a diario como devoramos un planeta. Le fuimos horadando a nuestra cúpula un agujero por donde Él debió caerse al mar. A ras de suelo el fenómeno que ocurre bajo el manto apenas se aprecia, las pestañas no dejan que nos entre La Tierra en los ojos. El cielo está vacío, hacemos aguas, pero hay miles de ratas que siguen sin abandonar el barco. Con suerte el Náufrago estará siendo ajeno a lo que ocurre en éste globo de barro, sobre la tierra que no se tiene firme. Las mujeres y los niños que hagan como el resto, y a seguir sobreviviendo.