April 05
En la ciudad del Sena aparte del gigante de aspas rojas hay otro molino al que no afecta el viento, y él mueve nuestros gestos. Vamos sin lanza y sin el amigo de la panza allí dónde el mismo aire que nos da de respirar nos empuja y nos arrastra. Somos nubes al son de las tormentas. Tenemos hambre, pero nos falta boca, y así vamos gastando los dientes solo de rechinarlos. Nunca mordemos la mano del Saturno que nos devora, quizás ya es tarde para cambiar, quizás se acerca nuestra hora. Vagamos quijotescos, haciéndonos los locos, tocados por el viento. En un lugar de la Francia... seguiré soñando hasta que vengan los cuerdos a quemarme las ideas.