No soy Pedro, no construyas sobre mi tu templo, no se sostienen entre dudas los cimientos. No soy Judas, no habrá traición de postre en nuestra cena, si pierdo el juicio no quiero como amante cumplir pena. No soy Dante, aunque podría darte una comedia o un infierno si tras cruzarnos transcribo tu pupila en un cuaderno. No soy Atila, abdico de hunos y otros pero sin estampidas, dejando que la hierba brote para no ser de otras vidas el azote. No soy Midas, no todo lo que toco se convierte en oro, tal vez no podré darte lo que pidas.
A veces no soy yo, soy otro, pero hagamos un trato: nutre nuestro sustrato con noticias y no dejes que la amistad se pierda, aunque a veces el abono huela a mierda.