January 14
Dispuesto a conmover conciencias vengo a darte de todo lo que te ofrecí en herencia, tan solo una pequeña parte. Perdona la licencia, no es que intente engañarte es simplemente un puro instinto de supervivencia. Tal vez al abrazarte noté la diferencia entre un cuerpo que al contacto intenta atarte y el que hace efervescencia. Es justo entonces, dispuesto a ser donante, armarme de paciencia y dar al César el trozo de mi cuerpo que comparte. Después de todo, la razón solo reparte lo que en el fondo no es más que una evidencia, lamento que mi mala arte se riña con la ciencia. Dispongo entonces corazón en mano, que sea el ventrículo izquierdo para los órganos que quedan más lejanos. Las almas que no otorgan callando ni sacian mi lado más humano y aún así se ganan cada impulso que les mando. Que sea para aquellas que siempre reciben más de lo que gano. De igual forma, el ventrículo derecho debiera guardarlo quien lo quiera, la musa más cercana que me arropa saltándose la norma y no sé corresponder de igual manera. Del aire que alimenta los pulmones que sin embargo un rato cada día suspiran por otros corazones. No sé que hacerle, aunque a veces sé que duelo, tengo una diástole que cae en brasas por salir del fuego. Hay miradas que no debo cazar al vuelo, besos que matan a quemarropa y pies que no tocan el suelo. Permite que me ahogue si al nadar no sé guardar la ropa, y no hagas como yo, no seas ola que en vez de ir a a la orilla insiste en estrellarse con la roca.
